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“No quiero morirme sin decirles estas palabras. Tengo fe en ustedes. Les he escrito hechos muy duros, durante largo tiempo y no sabía si volverles a hablar de lo que está pasando en el mundo. El peligro en que nos encontramos todos los hombres, ricos y pobres. Esto es lo que ellos no saben, los hombres del poder. No saben que sus hijos también están en esta pobre situación.
”Sí, muchachos, la vida del mundo hay que tomarla como la tarea propia y salir a defenderla. Es nuestra misión. No cabe pensar que los gobiernos se van a ocupar. Los gobiernos han olvidado que su fin es promover el bien común. La solidaridad adquiere entonces un lugar decisivo en este mundo acéfalo que excluye a los diferentes. Cuando nos hagamos responsables del dolor del otro, nuestro compromiso nos dará un sentido que nos colocará por encima de la fatalidad de la historia.
”Pero antes hay que aceptar que hemos fracasado. De lo contrario volveremos a ser arrastrados por los profetas de la televisión. El consumo no es un sustituto del paraíso. La situación es muy grave y nos afecta a todos. Pero, aun más:, hay quienes se esfuerzan por no traicionar los nobles valores. Millones de seres en el mundo sobreviven heroicamente en la miseria. Ellos son los mártires.
”Yo reafirmo a diario mi confianza en ustedes. Son muchos los que en medio de la tempestad continúan luchando, ofreciendo su tiempo y hasta su propia vida por el otro. En la calles, en las cárceles, en los campamentos, en los hospitales. Mostrándonos que, en estos tiempos de triunfalismos falsos, la verdadera resistencia es la que combate por valores que se consideran perdidos. Por ello una rebelión que derrumbe este modo de vivir donde los bancos han reemplazado a los templos.
“También yo quise huir del mundo. Ustedes me lo impidieron. Les propongo entonces, con la gravedad de las palabras finales de la vida, que nos abracemos en un compromiso: SALGAMOS A LOS ESPACIOS ABIERTOS, ARRIESGUÉMONOS POR EL OTRO, ESPEREMOS, CON QUIEN EXTIENDE SUS BRAZOS, QUE UNA NUEVA OLA DE LA HISTORIA NOS LEVANTE.
“Piensen siempre en la nobleza de aquellos hombres que redimen a la humanidad. A través de su muerte nos entregan el valor supremo de la vida, mostrándonos que el obstáculo no impide la historia, nos recuerdan que el hombre sólo cabe en la utopía. Sólo quienes sean capaces de encarnar la utopía serán aptos para el combate decisivo, el de recuperar cuanto de humanidad hayamos perdido.
Ernesto Sabatto, ANTES DEL FIN
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Saludos