Hoy deseaba correr a tu lado… colgarme de tu cuello y latir a tu ritmo…Hoy, el día se marcho callando tu nombre… suplicándole a mis labios no dejarte escapar de ellos…Camine, cual Onza en jaula deseando oír tu voz al teléfono… lo encendí… lo apague… lo coloque cerca de mí… y así se escapo la tarde lentamente…Trate de gritarte a los cuatro vientos, admitirlo y en un correr subir las escaleras para encontrarte en el mesón sentado con tu sonrisa de silencios y mirada de león que envuelve desnudando el cielo…Ya era tarde, busque la calma… cerré mis ojos y me deje ser una almohada más en la cama…. Pero allí estabas… dentro de aquella cobija azul… deslizando tu candado que delimitaba la espalda… calentando la piel con tu respiración...haciendo vereda a tu lengua…Por un instante me permití sentirte… para volver a la oscuridad nublada de la tarde de este largo día del Carmen…Al sonar el teléfono no lo dudare más… la ansiedad por ti me trae angustias… difícilmente dejo de pensarte… y por lapsos el envolverme en tus brazos es lo mejor para mí… ¿Qué tanto se puede ansiar un ser? Cuando la Catena Legionis deje llegar el sueño , tal vez me felicitare por sobrevivir en silencio a este largo día del Carmelo… por ese temple que creí no tener… por no salir tras tu aroma... ni dejarme levar por ese tranta envolvente de tu piel… la paciencia logra mil recompensas… en algún momento te lograré…. mi amado Monte Carmelo....