Agregar un comentario ADANMICHAEL dice: Escrito está en mi alma vuestro gesto y cuanto yo escribir de vos deseo, vos sola lo escribistes, yo lo leo, tan solo, que aun de vos me guardo en esto.
En esto estoy y estaré siempre puesto; que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo de tanto bien lo que no entiendo creo, tomando ya la fe por presupuesto.
Yo no nací sino para quereros, mi alma os ha cortado a su medida, por hábito del alma misma os quiero.
Cuanto tengo confieso yo deberos; por vos nací, por vos tengo la vida, por vos he de morir y por vos muero.
Tan extraviado está el loco deseo mío, por perseguir a aquella que se da a la fuga y de los lazos de Amor ligera y suelta vuela delante del lento correr mío,
que, cuanto más llamándolo lo envío por la segura calle, menos me escucha; no me sirve espolearlo o hacerlo girar, que el Amor por su naturaleza lo hace reacio.
Y, dado que con fuerza el freno tasca, yo quedo a merced de él, que a pesar mío hacia el morir me lleva;
sólo por ir hacia el laurel donde se coge áspero fruto que la llaga ajena,
al gustar, duele más que conforta¿Te acuerdas? Quise con impulso aleve, sobre tu pecho colocar mi oído y escuchar el dulcísimo latido con que tu blando corazón se mueve.
Prendí en mis brazos tu cintura breve y hundí mi rostro en el caliente nido de tu seno, que es mármol encendido, carne de flores y abrasada nieve.
¡Con qué fuerza y qué prisa palpitaba tu enamorado corazón! Pugnaba tu talle en tanto, mas con ansia loca,
bajo la nieve el corazón latía, y en su gallarda rebelión quería saltar el pecho por besar mi boca.
Dos rojas lenguas de fuego que a un mismo tronco enlazadas se aproximan, y al besarse forman una sola llama.
Dos notas que del laúd a un tiempo la mano arranca, y en el espacio se encuentran y armoniosas se abrazan.
Dos olas que vienen juntas a morir sobre una playa y que al romper se coronan con un penacho de plata.
Dos jirones de vapor que del lago se levantan, y al reunirse en el cielo forman una nube blanca.
Dos ideas que a la par brotan, dos besos que a un tiempo estallan, dos ecos que se confunden, eso son nuestras dos almas. POEMAS DE